Documentación · 6 min de lectura

Traducción jurada: cuándo es obligatoria y cómo encargarla

Un certificado de nacimiento en árabe, un título universitario en ruso o unos antecedentes penales en inglés: en extranjería, casi todo lo que no esté en castellano tiene que ir traducido. Pero no vale cualquier traducción. Te explicamos cuándo se exige la jurada, quién puede hacerla y en qué orden va con la apostilla.

Por MY WAY · Actualizado en septiembre de 2026

Documentos extranjeros con traducción jurada, firma y sello
En resumen

La traducción jurada es la que firma y sella un traductor-intérprete jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Tiene validez oficial ante cualquier administración española y es la que suelen exigir extranjería, los registros civiles y el Ministerio de Justicia para documentos en otros idiomas. Si el documento necesita apostilla o legalización, primero se apostilla el original y después se traduce todo, incluida la apostilla.

Qué es una traducción jurada

Es una traducción completa y fiel de un documento, firmada y sellada por un traductor habilitado oficialmente, que certifica que el texto coincide con el original. Lleva la firma, el sello con su nombre y número, y una fórmula que da fe de la fidelidad. Esa certificación es lo que le da valor legal: la administración no tiene que comprobar la traducción, porque la responsabilidad es del traductor jurado.

En España, la habilitación la concede el Ministerio de Asuntos Exteriores, que publica la lista oficial de traductores-intérpretes jurados por idioma y provincia. En Cataluña existen además traductores jurados habilitados por la Generalitat para traducciones desde o hacia el catalán.

Cuándo es obligatoria

En extranjería, la regla general es que los documentos redactados en otro idioma deben presentarse traducidos al castellano o a la lengua cooficial del lugar donde se presentan. En la práctica, se exige traducción jurada para:

  • Certificados de nacimiento, matrimonio o soltería de otros países.
  • Certificados de antecedentes penales.
  • Títulos y certificados académicos para autorizaciones o convalidaciones.
  • Sentencias, poderes y documentos notariales extranjeros.
  • Certificados médicos o bancarios que se aportan como prueba.
  • Documentos de empresas extranjeras en expedientes de traslado o altamente cualificados.

Algunos consulados españoles en el extranjero aceptan traducciones hechas por traductores reconocidos en ese país o por el propio consulado. Si vas a presentar en España, lo más seguro es la traducción jurada española.

El orden correcto: apostilla y traducción

Es el error que más expedientes retrasa. Si el documento extranjero necesita apostilla o legalización para ser válido en España, el orden es este:

  1. Obtener el documento original en el país que lo emite.
  2. Apostillarlo o legalizarlo en ese país.
  3. Traducir de forma jurada el documento completo, incluida la apostilla o los sellos de legalización.

Si se traduce antes de apostillar, la apostilla queda sin traducir y la traducción no sirve. Explicamos qué documento necesita cada cosa en ¿apostilla o legalización?

Cómo encargarla

  1. Comprueba en la lista oficial que el traductor está habilitado para ese idioma.
  2. Envíale una copia legible del documento completo, con todas sus páginas, sellos y reversos.
  3. Pide presupuesto y plazo. Suelen cobrar por página o por palabra, con un mínimo por documento.
  4. Decide el formato: en papel con firma y sello originales, o en formato electrónico con firma digital si la administración lo acepta.
  5. Revisa nombres, fechas y números antes de dar la traducción por buena.

Cuánto cuesta y cuánto tarda

El precio depende del idioma y del volumen. Los idiomas más comunes, como inglés o francés, son más económicos que el árabe, el chino o el ruso. Un certificado de una página suele tener un coste moderado, mientras que un expediente académico largo puede ser bastante más caro. Los plazos habituales van de dos a cinco días hábiles; con urgencia, a veces en 24 horas.

¿Papel o formato electrónico?

Cada vez más traductores jurados emiten traducciones con firma electrónica cualificada, válidas para presentaciones telemáticas. Son cómodas y rápidas. Pero si vas a presentar la traducción en un consulado o en una oficina que exige original en papel, necesitarás la versión impresa con firma y sello manuscritos. Pregunta antes dónde vas a usarla.

¿Caduca una traducción jurada?

La traducción en sí no caduca, pero depende del documento que traduce. Si traduces unos antecedentes penales que solo valen tres meses, la traducción deja de servir cuando el certificado caduca. Los certificados de nacimiento o los títulos, en cambio, pueden reutilizarse mientras la administración los acepte.

Qué documentos no necesitan traducción

No todo lo que viene de fuera hay que traducirlo. Los documentos que ya están en castellano, como los de países hispanohablantes, solo necesitan la apostilla o legalización que corresponda. Muchos documentos públicos de otros países de la UE pueden acompañarse de un formulario multilingüe estándar que evita la traducción, gracias a un reglamento europeo pensado para simplificar estos trámites: sirve, por ejemplo, para certificados de nacimiento, matrimonio o ausencia de antecedentes. Y el pasaporte no se traduce. Antes de encargar traducciones, merece la pena revisar la lista completa del expediente: a veces se ahorra dinero y tiempo solo con pedir el formulario adecuado en el país de origen.

Dos ejemplos

Reagrupar a un hijo desde Marruecos

Se necesita el certificado de nacimiento, legalizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí y por el consulado de España, y después traducido del árabe por un traductor jurado. Si se traduce antes de legalizar, habrá que repetir la traducción.

Un ingeniero ucraniano para una autorización de alta cualificación

Su título lleva apostilla ucraniana. Se traduce de forma jurada el título con la apostilla, y la traducción se presenta por vía electrónica con firma digital.

Errores habituales

  • Presentar una traducción simple o hecha por un conocido.
  • Traducir antes de apostillar o legalizar.
  • Olvidar traducir el reverso, los sellos o las notas marginales.
  • Usar una traducción de unos antecedentes ya caducados.
  • Nombres transliterados de forma distinta en cada documento.

Cuidado con los nombres

En idiomas con otro alfabeto, un mismo nombre puede escribirse de varias formas. Si el pasaporte dice «Mohammed» y la traducción del certificado de nacimiento «Muhammad», la administración puede dudar de que sea la misma persona. Pide al traductor que use la grafía del pasaporte y, si hay diferencias inevitables, que lo haga constar.

¿Tienes documentos que traducir?

Revisamos qué documentos necesitan apostilla, legalización o traducción jurada y coordinamos todo en el orden correcto.

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Más información en nuestra página de legalizaciones, apostillas y traducciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una traducción jurada y una normal?

La jurada la firma y sella un traductor habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y tiene validez oficial. La normal no.

¿Primero se apostilla o se traduce?

Primero se apostilla o legaliza el original, y después se traduce todo, incluida la apostilla.

¿Vale una traducción jurada hecha en otro país?

Depende del trámite y del país. Para presentar en España, lo más seguro es una traducción jurada española.

¿Cuánto tarda una traducción jurada?

Normalmente entre dos y cinco días hábiles, y a veces menos con urgencia.

¿Se puede presentar en formato electrónico?

Sí, si el traductor la firma digitalmente y la administración admite la presentación telemática.

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